Este pequeño animalito no es una mascota, pero bien podría serlo. Resulta combatido porque compite con los hombres en su alimentación. Como a los hombres no les gusta que les coman sus plantas, las combaten con métodos terriblemente sádicos, como quemarlas con sal o con agua caliente, o aplastarlas contra el piso como si fueran gusanos.
Es claro que resultan un poco lentas para ser mascotas y muchos perderían la paciencia a la espera de sus reacciones. Quizás ese resulta un mecanismo defensivo, mediante el cual la babosa evita que la sometan y transformen en mascota. He ahí un ejemplo a seguir. Aprendimos que las babosas también nos pueden dar lecciones.
Tuesday, August 22, 2006
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